La velocidad a la que nos movemos dice mucho. En la época actual, es difícil de determinar.

Es fácil confundir el ritmo con la prisa, con el buen gusto, con el propósito o con la ausencia del mismo. Es igual de fácil descartar un ritmo apresurado por considerarlo sin sentido. Podemos decir cualquier cosa sobre el ritmo. Se puede decir cualquier cosa. A veces es cierto, otras veces no.

El ritmo es algo que viene de dentro hacia fuera, pero se juzga de fuera hacia dentro. A menudo es invisible, pero siempre está presente en cómo pensamos, trabajamos, amamos y experimentamos. Un ritmo con estilo es difícil de pasar por alto.

Al igual que un latido, el ritmo es variable. No define quiénes somos, pero sí define si estamos vivos o no. Es totalmente objetivo hasta el momento en que se convierte en algo estrictamente definitorio.

El ritmo puede hacerte grande. El ritmo puede destrozarte. Sea como sea, es el ritmo.

No son más que palabras sobre un ritmo.

Un pie delante del otro.

Solo estoy diciendo cosas.